Neil Gaiman es un universo. Pleno, múltiple y complejo. Tiene sus grandes soles, sus galaxias y sus planetoides. Cuerpos verbales autónomos e interrelacionados, llenos de habitantes, gravedades y flotaciones, imágenes inconmensurables y polvos cósmicos, energías vertiginosas y siempre perturbadas dosis de materia oscura. Pero todos hechos de los mismos elementos: Palabras (químicamente organizadas). Tal vez por eso el Universo Gaiman tenga muchas puertas de entrada posibles: